Quiénes somos
Las personas detrás
del Círculo
Somos María Jesús y Carlos. Nos une la convicción de que acompañar a otros en su proceso de resiliencia es también una forma de crecer. Aquí estamos.
Instructora certificada RI-4C
María Jesús
Erdozain Flores
Hace algún tiempo participé en un juego de magia. Estaba convencida de que lo estaba haciendo bien… pero no. Me equivoqué. Y, en medio del error, la confusión y las risas, surgió algo inesperado: una palabra nueva.
"Disfrubrir".
Una mezcla entre disfrutar y descubrir. Una palabra que nació sin planearla y que, con el tiempo, se convirtió para mí en una manera de mirar la vida.
Porque disfrubrir es encontrar algo valioso incluso cuando las cosas no salen como esperábamos. Es permitirnos equivocarnos, aprender, dejarnos sorprender y seguir disfrutando del camino.
Y eso es, para mí, la resiliencia: no tener siempre el control, sino aprender a atravesar lo que nos pasa sin dejar de estar de nuestro lado. Tener miedo y seguir adelante. Caer y utilizar esa caída para conocernos mejor. Tratarnos con más ternura y transformar lo vivido en una oportunidad para crecer.
Desde ahí nace también mi manera de acompañar: desde la cercanía, la curiosidad y la confianza en que incluso en los momentos difíciles podemos descubrir nuevas formas de estar, crecer y avanzar.
Porque no se trata solo de superar lo que nos ocurre, sino de descubrir qué puede nacer de ello.
"Resiliencia con alma: descubrir(te) disfrutando, incluso en lo que no esperabas."
Mentor en bienestar emocional
Carlos
Grande Vega
Llevo años acompañando a personas en procesos de cambio. En entornos corporativos, en equipos, en conversaciones a solas con alguien que necesitaba encontrar su propio camino. Y en todos ellos, sin saberlo, estaba hablando de resiliencia.
No lo llamaba así. Lo llamaba gestión emocional, regulación del estrés, desarrollo personal. Pero en el fondo era lo mismo: aprender a sostenerse cuando las cosas no salen como esperábamos. Y seguir adelante, no a pesar de la dificultad, sino a través de ella.
Eso es lo que me trajo hasta aquí. La convicción de que el cambio es posible — en las personas y en los equipos — y de que hay formas concretas de trabajarlo. No solo intuición, sino herramientas. No solo voluntad, sino práctica.
Hoy acompaño desde ese lugar: el de alguien que ha recorrido ese camino, que se ha perdido en él más de una vez, que ha cometido sus errores y ha tenido que encontrar la vuelta. Y que sigue recorriéndolo, porque la resiliencia no es un destino al que se llega, sino algo que se practica cada día.
